de vocación cantante

Sharon Jones, era funcionaria de prisiones pero llevaba en la sangre la música y desde los 14 años tocaba el órgano en su parroquia de Queens. Con su voz grave y potente era inevitable que se dedicara también al canto, aunque siempre como aficionada. A finales de los 90 y bajo el nombre de Miss Lafaye empezó a trabajar como cantante en el club funk Desco, también en Nueva York. Cuando desaparece esta discoteca se plantea la grabación de sus temas, sacando un disco en 2001 y otro en 2002, con sonidos de soul y funk que recuerdan a los años 60.

Por fin en 2007, ya cumplidos los 50 años, Sharon decide dedicarse profesionalmente a la música y graba 100 Days, 100 Nights y en 2008 una ambiciosa versión reggae de “How Long Do I Have To Wait For You”. Superar un agresivo cáncer de páncreas la ha convencido definitivamente de que dejar su empleo fue una buena decisión. Con motivo de su concierto del pasado noviembre en el Kursal declaraba a la prensa que actúa en trance la mayor parte del tiempo y que sus recitales son ahora más potentes, si cabe, que antes de su enfermedad. A sus 58 años, casi recién llegada a la profesión musical, su entrega es tal que es incapaz de dejar de bailar durante todo el concierto. Es feliz de hacer por fin lo que le gusta, ved si no el vídeo de “Stranger To My Happiness”

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Tenemos otro ejemplo más próximo de lo que es rendirse tardíamente a una vocación. Tardíamente, a veces, es en realidad inevitable, la vida en demasiadas ocasiones sólo te deja elegir en momentos muy puntuales y eso es lo que Javier Botella ha hecho al borde de los 50. Experto organizador de negocios, su profesión le ha ido formando. Su experiencia como road manager en las giras de Miguel Bosé, como encargado de proyecto en las tiendas de Elena Benarroch, renovando la joyería Grácia de Valencia o gestionando su empresa de catering Senia. Lo que en su momento fue una necesidad, proporcionarse sus propios ingresos y buscar aventuras, le ha permitido ahora llevar con mano firme la trayectoria de su proyecto más querido, una banda de jazz en la que él es el cantante: Copa ilustrada, con un éxito tal que en poco más de un año han realizado 200 actuaciones. Lo del canto no es de ahora, a los 17 años empezó a dedicar sus ganancias como monitor de vela a las clases de canto. Aunque empezó su formación como cantante lírico, es el jazz, especialmente el swing, lo que le apasiona. Una especialidad en la que  continúa formándose ahora con la estupenda Celia Mur, que por cierto es profesora del campus que la Berklee tiene en Valencia.

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Otro caso de felicidad cuando, llegada la madurez, se puede combinar negocio, vocación y el alegarles la vida a los demás. Y ambos dos, ejemplos de como algo que nos alegra el alma puede servirnos de profesión en cualquier momento de nuestra trayectoria vital. Sólo hay que estar atento a las oportunidades que nos trae la vida, o más bien a las que nosotros mismos nos creamos.

 

 

 

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