molestias, las mínimas

Cuando una mujer mayor te dice que prefiere el invierno al verano no es una cuestión baladí. Bajo esa premisa puede que te está planteando un discurso vital sobre confort, comodidad, desinhibición… Seguramente con esta afirmación no se refiere a los perjuicios que puede ocasionar el sol en la piel, la incomodidad que los calores del verano nos traen todos los años o el mareo que el cambio de hábitos introduce en su día a día. Al hacer esta afirmación las mujeres hacen referencia a cosas más íntimas, a un tema vital sobre el que ha cambiado su forma de pensar de toda la vida: la lencería.

“En invierno me siento mucho más cómoda porque una blusa o un jersey ancho me permiten prescindir del sujetador. En verano esas telas tan finas me obligan a ponérmelo de nuevo con todas las incomodidades que conlleva”

Cuando mi tía, (ahora casi nonagenaria pero toda la vida enamorada del sol, la playa, los baños, las cremas solares, las gafas de sol, las chancletas, las toallas, los apartamentos y el olor a verano), me hizo por primera vez este comentario sobre el horror que le producía la llegada del calor, no pude menos que aplaudir ese cambio de mentalidad que parece liberar a las mujeres de pesadas esclavitudes impuestas por cánones estéticos. Y es que la vida es mucho más cómoda si dejamos el sujetador en un cajón.

Las modas nos han llevado a tener que lucir un busto acorde a tendencias, donde los aros, rellenos, espumas y elásticos son imprescindibles para conseguir resultados push-up. No hay nada más incómodo que todos esos materiales modelando la figura y unas puntillas que producen picores e irritaciones en la piel. La moda del wonderbra consiguió imponer esa imagen de abundancia, firmeza y feminidad que se supone vuelve locos a los hombres castigando a las mujeres. Las empresas de lencería llevan años vendiéndonos aparatosos artilugios para conseguirlo y hasta ahora parecía estar mal visto optar por la naturalidad de una sujeción mínima.

Por fin parece que las cosas están cambiando, y este es un cambio que afectará tanto a canosas como a quinceañeras porque aparece promovido por empresas del sector y responde a una necesidad del consumidor. Queremos estar cómodas, no queremos pasar el día deseando llegar a casa para quitarnos el sujetador para librarnos de presiones o picores. Nos gustan esas nuevas tendencias en las que puede conjugarse la comodidad y el sentirse sexy, un diseño más natural con formas menos opresivas y materiales más ligeros.

Podemos empezar a ver alternativas de esta moda natural en la red, algunos ejemplos que os recomendamos que visitéis Negative Underwear, Neon MoonDear Kate. La tendencia no ha llegado todavía a las tiendas y a las grandes firmas del sector, aunque parece que ya son conscientes de que se aproximan nuevos tiempos. Confiamos que la moda se extienda rápidamente y llegue a las grandes superficies y al pequeño comercio.

Todo esto nos permitirá sentirnos un poco como en los 70 del pasado siglo, una vuelta a la libertad hippy del vestir, una invitación a la moda del no-sujetador. De todas formas yo me guardaré un par de modelos para cuando la ocasión o el vestido lo merezcan, pero para el día a día creo que ya no necesito lo que tengo en el armario. Voy a contárselo a mi tía a ver si este verano puedo librarla de algún agobio innecesario.

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