jubilación forzosa

Cumplir 55 años marca generalmente una barrera en la vida laboral. La edad de jubilación se fija de manera diferente en cada país de forma que, teniendo en cuenta estado físico, sectores de actividad, aportaciones realizadas a sistemas de pensiones a lo largo de la historia laboral, y otros factores culturales o económicos, hay un margen de diez años para despedirse del trabajo. Las normas cambian, pero en general podemos considerar que alrededor de los 60/65 la sociedad ya está estableciendo un límite para la actividad laboral.

No existen reglas absolutas en esta materia. El buen estado físico con el que muchos alcanzan estas edades y las situaciones de empobrecimiento a las que los vaivenes económicos nos abocan, hacen necesario revisar los límites y las reglas en esta materia para permitir que quienes lo deseen puedan prorrogar su actividad y no castigar las dañadas arcas públicas. En estos momentos se plantea una injusta falta de igualdad de oportunidades laborales para personas que tienen la necesidad o la voluntad de trabajar una vez superada la edad de jubilación.  La sociedad debe brindarles también oportunidades y es necesario plantearse ya los cambios que lo hagan posible.

La experiencia de Japón es interesante para analizar este problema. En Japón se enfrentan ya a un descenso en el número de trabajadores debido al envejecimiento de la población y a la baja natalidad, y además empieza a ser patente el empobrecimiento de la población mayor. “En los últimos años el número de jóvenes con bajos ingresos ha disminuido, y son los septuagenarios los que están cayendo en ese grupo desfavorecido al pasar a depender por completo del sistema público de pensiones, un indicador de la insuficiencia de las pensiones públicas para las necesidades de una población que ya no puede esforzarse activamente para obtener otros ingresos”.

Ante la disminución de ingresos, y buscando poder garantizar las prestaciones sociales, el gobierno planteó cambios para que los mayores que lo desearan pudieran continuar trabajando una vez superada la edad de jubilación. En la actualidad cada vez hay más empleados de la tercera edad que conservan su puesto después de llegar a los 60 años, la edad tradicional de jubilación. Hay una prolongación gradual de la edad a la que se comienza a recibir una pensión pública de los 60 a los 65 años.

En 2013 el gobierno japonés lanzó un eslogan proponiendo una sociedad en la que todos los ciudadanos puedan contribuir activamente, y acometió una enmienda a la Ley para la estabilización del empleo entre personas de la tercera edad para lograr una sociedad en la que las personas mayores puedan continuar trabajando independientemente de su edad. Según esta reforma, las empresas están obligadas a garantizar la contratación de personas de la tercera edad, y deben emplear hasta los 65 años a todos los trabajadores que expresen su deseo de continuar en su puesto al cumplir los 60 años.

Un 80 % de las empresas lo hace mediante una nueva contratación de los mismos trabajadores pero por un período limitado de tiempo. Una nueva contratación puede contemplar modificaciones de sueldo y de tres variables: 1) flexibilidad en el trabajo variando magnitudes como las horas trabajadas, 2) papel del empleado y contenido de su trabajo, 3) grado de responsabilidad y resultados obtenidos. Tan solo un 9%  de las empresas no realiza cambios en su relación con el trabajador aprovechando esta circunstancia, el resto entiende la prolongación como una contratación flexible que le permite llevar a cabo ajustes en la gestión de los recursos humanos, por lo que amparándose en los 60 años del trabajador pueden fijar un salario inferior al recibido hasta la edad límite de jubilación. ¿En lugar de pagar mejor la cualificación se ha creado un instrumento para devaluarla?

El gobierno está intentando corregir estas desviaciones y fomentar la contratación de mayores tanto en términos de cantidad como de calidad y es que al hablar de empleo en la tercera edad nos referimos a oportunidades de trabajo, no de explotación.  Se trata de buscar oportunidades laborales reales, que sean aceptadas de forma voluntaria por quienes quieren/necesitan prolongar su vida laboral, empleo que respete las limitaciones que los años nos imponen… trabajo que contemplando medidas para superar los hándicaps de los canosos aproveche sus habilidades y experiencia. La sociedad lo necesita.

Podéis leer la opinión de Imano Kōichirō sobre estos temas en el artículo del que hemos extraído esta información Empleo en la tercera edad: problemas y situación actual en Japón

 

69jubilacionforzosa
imagen de la revista http://www.nippon.com
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