ancianos que escapan por las ventanas

Puede ser una coincidencia que tres obras que rondan sobre un mismo tema se hayan cruzado por nuestra mesa, pero no es una coincidencia que en algún momento de la vida todos los seniors nos veamos obligados a reflexionar y tomar decisiones sobre el futuro propio o de seres próximos. Según el Imserso un 87% de lo mayores quieren envejecer en su propia casa pero sin embargo ingresan en residencias o se trasladan a casa de sus hijos antes de que sea realmente necesario. Las condiciones de anulamiento en que viven muchas personas mayores, tanto impedidas como sanas, supone muchas veces un encierro entre cuatro paredes en las que se hace necesario abrir una ventana y escapar. Literalmente eso es lo que sucede en las tres obras de las que os hablábamos.

En el teatro Reina Victoria de Madrid se está representado este invierno ‘Héroes’ una adaptación de la obra de Gérald Sibleyras interpretada por Juan Gea, Iñaki Miramón y Luis Varela. Se trata de una comedia agridulce en la que se habla sobre el paso del tiempo y la pérdida de facultades, pero también sobre la pervivencia de la esperanza y del deseo. En un geriátrico, tres veteranos militares comparten su rutina y su pasado hasta que deciden elaborar un plan de fuga, esa es la historia.

‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó’ es una divertida novela de Jonas Jonasson, que tiene mucho de comedia del absurdo, y algo de crítica social. Al cumplir 100 años, el protagonista decide que esa forma de vida no va con él y se escapa de la residencia donde está confinado. No está dispuesto a renunciar al placer de vivir su propia aventura ya que a lo largo de su vida ha tenido un montón de experiencias singulares y no quiere renunciar a vivir intensamente.

La tercera obra es ‘Arrugas’, un cómic de Paco Roca en el que un antiguo ejecutivo bancario es internado en una residencia de ancianos tras sufrir una crisis del Alzheimer que padece. Allí debe aprender a convivir con sus nuevos compañeros y con una rutina diaria de la que intenta escapar para mantener la memoria y evitar ser trasladado a la planta de los impedidos. A pesar de su enfermedad aún tienen recuerdos y por eso tres amigos consiguen organizar una escapada para poder volver a disfrutarlos.

Huidas, escapadas, fugas, ventanas en las paredes. Llegar a los ochenta en plena forma, o de una forma mas que pasable, puede significar que todavía hay cosas por hacer, que existen inquietudes y deseos, que persisten ilusiones, que no se puede detener la vida y ver pasar los días por la ventana del cuarto o del televisor. Ancianos condenados porque el entorno haya decidido cerrar las puertas, siempre con buena intención y pensando que es lo mejor para la tranquilidad y el bienestar de los viejos.

Este es el reto. Los modelos de vida cambian y la opción de futuro no es el asilo y la renuncia a la autonomía si la persona está aún capacitada. Es necesario respetar la voluntad de hacer algo de vez en cuando y de que sean los propios mayores quienes decidan su día a día. Hay que mejorar la calidad de vida de los ancianos desde el punto de vista médico pero también alargar su independencia y respetar su voluntad mientras el cuerpo aguante. En una próxima entrada comentaremos algunas de las iniciativas que existen para ayudar a hacerlo posible.

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