soluciones de futuro

Un robot se identifica inevitablemente con una máquina en un entorno de producción o con ingeniosos androides en películas de ciencia ficción. Los robots se han desarrollado sobretodo en el ámbito industrial y están llevando a la sociedad a impresionantes cambios en sistemas de fabricación y organización del trabajo. En Japón han tenido un gran incremento en los últimos años y se prevé que en el 2035 el mercado nacional de la industria robótica alcance los 80.000 millones de euros, multiplicando por diez su volumen actual. La mitad de esta oferta se calcula que no se destinará a robótica industrial sino a robots de servicio que van tomando protagonismo en el cuidado de los mayores y la atención al cliente.

La robótica es una disciplina con gran aplicación práctica en la atención a mayores, su utilización en productos orientados a este grupo de consumo es algo en lo que los japoneses vienen experimentando desde hace tiempo soluciones con éxito. Con una de las poblaciones más envejecidas del mundo y duras restricciones a la inmigración, los japoneses buscan en los robots solución para su escasez de mano de obra y de personal de servicios. Cada vez hay menos nacimientos, menos mano de obra y además hay una gran brecha generacional con una creciente necesidad de atender a los mayores.

El gobierno japonés, está apostando por la innovación social a través de los robots. Este nuevo movimiento recibe el nombre de Iniciativa de la Revolución Robótica “Robot Revolution Initiative”. En la apuesta por la robótica, los robots de servicios son el próximo paso, el próximo producto de mercado en distintos programas nacionales del METI, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria nipón.

Diseñar un robot que pueda replicar las complejidades del movimiento humano y ayudar a las personas no es sencillo. La compañía japonesa Honda presentó en el año 2000 un robot humanoide (androide) al que llamó Asimo, acrónimo de “Advanced Step in Innovative Mobility”. Desde entonces el modelo ha ido evolucionando afirmando siempre que, en el futuro, Asimo podría ser capaz de ayudar a personas mayores o a aquellas confinadas en una cama o en una silla de ruedas. Según su web podría convertirse en los ojos, oídos, manos y piernas de todo aquel que lo necesite. Y no sólo esto, ya que también podría asistir a los servicios públicos en tareas peligrosas para los humanos como combatir incendios o limpieza de derrames tóxicos.

La industria japonesa ha ido evolucionando soluciones mecánicas e incorporando inteligencia artificial para humanizar la relación hombre-máquina y ya existen robots preparados para tareas de asistencia. Por ejemplo, no es necesario someter a presión la espalda de enfermeros o cuidadores existiendo Robear, un robot que puede levantar y trasladar fácilmente a un paciente. Otro modelo Pepper puede ser una gran compañía disponible tanto para dirigir una sesión de gimnasia como para mantener una conversación. Y es que en el ámbito de los mayores la robótica japonesa ha desplegado ya varias soluciones que favorecen la comunicación y la sociabilidad, como la foca Paro o el bebé Smiby, robots-mascota que responden a estímulos externos. Estas soluciones contra el aislamiento han sido recientemente superadas por Telenoid, un robot con aspecto mezcla de niño y fantasma que facilita los vínculos sociales consiguiendo emular el contacto físico durante la conversación con una persona al otro lado de la línea.

Las grandes empresas están entrando en esta dinámica de desarrollos robóticos y con ello no tardarán en llegar soluciones al mercado a precios asequibles. Recientemente Toyota ha presentado su robot Kirobo Mini, un pequeño copiloto para ayudar a los conductores, capaz de reconocer expresiones faciales para identificar el estado de ánimo del propietario y en función de ello ajustar su forma de hablar y sus movimientos. Puede iniciar una conversación recordando anécdotas que se le hayan contado o las preferencias de su interlocutor. Procesa información de dispositivos con los que esté conectado mediante aplicaciones de móviles, como el vehículo o el hogar, y decir cuántos kilómetros se han recorrido, cuantos faltan y si queda combustible.

Se pueden desarrollar diferentes soluciones para diferentes problemas de asistencia básica. Se pueden emular interacciones humanas entre el hombre y la máquina para propiciar una coexistencia más amigable. Los robots se convertirán en el futuro en parte imprescindible de la sociedad y hay que definirlos bien para hacerlo fácil, no solo sus prestaciones sino también su aspecto. Si finalmente necesitamos la ayuda de un robot para sobrevivir, y nos dejan opinar, preferiremos tener a nuestro lado la simpática presencia de un androide peliculero de los 70 que una de esas figuras humanoides plastificadas hacia las que parece derivar la moda.

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fotografía: kirobo mini de toyota

 

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