grandes males, grandes remedios

La tecnología no está solo al servicio de grandes y ambiciosos proyectos. A veces los ingenieros realizan sencillos desarrollos con aplicación en el ámbito doméstico o asistencial que pueden tener un gran impacto social por los problemas personales que solucionan y el bienestar que proporcionan al usuario. Si tal como apuntan los estudios demográficos el futuro se perfila con una sociedad envejecida en la que la tercera parte de la población sobrepasa los 65 años, hay que empezar a buscar soluciones asistenciales que permitan a los mayores mantener su independencia durante el mayor tiempo posible, liberando al estado de tener que disponer de recursos para atenderles.

Se abre un gran campo de investigación para las ayudas técnicas, un bastón o un andador no son suficientes para garantizar la autonomía en los desplazamientos, pero se apuntan soluciones brillantes que permiten una independencia no soñada. No necesitamos convertirnos en superhéroes tipo Iron Man, basta con poder suplir la falta de movilidad gracias a ayudas externas fácilmente utilizables y parece que la solución existe y es viable.

Hace años el ingeniero biónico Andrés Pedroza consiguió con su exoesqueleto HAL una prótesis externa que podría servir para ayudar a las personas ancianas o discapacitadas a andar por su propio pie. HAL son las siglas en inglés de Hybrid Assistive Limb que describen su funcionalidad como ayuda híbrida a las extremidades.

Un exoesqueleto o dermoesqueleto es el armazón externo de un artrópodo, recubre su superficie con una función no solo protectora sino mecánica ya que proporciona el sostén necesario para la eficacia del aparato muscular. De la misma forma el exoesqueleto mecánico, exoesqueleto de potencia, exoesqueleto robótico, también conocido como servoarmadura, exomarco o exotraje, es una máquina móvil compuesta por un armazón que se superpone al cuerpo y un sistema de potencia y mecánico que facilita el movimiento de los miembros. Un traje que ayuda a moverse a su portador. Sus sensores biométricos detectan las señales nerviosas que el cerebro envía a los músculos cuando vamos a movernos y la unidad de procesamiento del sistema responde a estas señales haciendo actuar al exoesqueleto en una fracción de segundo.

En 2010 Berkeley Bionics presentó el eLEGS, que significa eExoskeleton Lower Extremity Gait System, también conocido como EKSO. Se trata de un sistema de exoesqueleto accionado hidráulicamente que permite estar de pie y caminar. Utiliza sensores para controlar los gestos y movimientos de la persona que lo utiliza, usando esta información para interpretar las intenciones del usuario y traducirlas en una acción. Los usuarios pueden sentarse y ponerse de pie sin ayuda, caminar en línea recta, estar de pie durante un período prolongado de tiempo, y volver a sentarse. Pensado como ayuda para los parapléjicos, puede evolucionar a una versión más ligera, adaptable y económica, utilizable en el desplazamiento diario de la población con dificultades de movilidad.

Existen soluciones interesantes, pero como siempre nos faltan las empresas con visión de mercado para llevar adelante la producción y comercialización de este tipo de productos. Estamos seguros que, ante el aumento de población dependiente y las dificultades por falta de accesibilidad y carencia de cuidadores, no tardarán en llegar y revolucionar la oferta de las ayudas técnicas.

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fotografia: vista en el artículo de Eduardo Rivero “EKSO: El exoesqueleto que te permite caminar”
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